Llevo poco mas de 5 meses de operada de bypass gástrico.
Para muchos es un remedio sin esfuerzo. Y no culpo a quienes tienen ese pensamiento, ya que yo misma lo tenía.
Descubrí que estaba equivocada.
Y no me refiero a que la solución del problema de obesidad sea la operación. Ya que claramente no lo es. De ser así, no habría tantas personas que han subido después de operarse.
Lo que Sí puedo sugerir, es que es una suerte de herramienta para solucionar un problema que hemos creado en nuestro cuerpo. Ya sea por las enfermedades que están asociadas a la obesidad, o ya sea porque simplemente nos molesta el rollo, o nos cansamos al subir una escalera de 15 peldaños. O porque no nos atrevemos a entrar a una tienda de ropa para leer en los ojos de la empleada, "aquí no hay de su talla". Con el tiempo dejamos de entrar a ninguna parte a probarnos nada.
Esta herramienta, este cincel hace que nos obliguemos a entrar en un proceso de cambio.
¿Y el pero? Siempre hay un pero...
En realidad no es un "pero". Ya que la herramienta solo sirve para una función. Lo mismo sucede con los medicamentos. El punto subliminal es que la solución está dentro de nosotros.
En la mente del obeso. En la mente del sujeto que hoy es obeso. Porque no todos nacen obesos.
La mayoría, como yo, se han hecho obesos a lo largo de su vida. Y un día el problema se les hace muy pesado. Ya no hay control. Es como los fumadores, alcohólicos y drogadictos. Es una adicción y debe ser tratada como tal. Y las adicciones son una enfermedad.
Un alcohólico jamas deja de serlo. Puede rehabilitarse, pero jamás se reconocerá a si mismo de otro modo. Y ellos dicen "Estoy sano" cuando logran salir de la adicción.
Pues yo aún no puedo decir "estoy sana", porque no siento que haya salido de mi enfermedad. Aunque haya bajado casi 40 kilos y me "vea" delgada.
Y esto es porque he asumido que el origen de la enfermedad está en mi cabeza. En mi baja autoestima, en culpar a otros por mis fracasos, por mi desdicha, por la tristeza, la rabia, la ansiedad, la vergüenza, y así sigue la lista. He aprendido a ver todas esas cosas de frente y ponerle nombre. Analizar cada una. Y reconocer que cada una de ellas estaba cómodamente alojada en mi mente. Y cada vez que sentía alguna emoción, las tapaba con un pastelito, un sandwich, un chocolate. Tapaba cada emoción para no sentir. No sentir tristeza, no sentir vergüenza, no sentir alegría, no sentir rabia. ¿Porque hacía eso? Porque de alguna manera no tenía derecho, o bien, no quería pensar. Es mas fácil no hacerlo. No te cuestionas. Aunque al no querer pensar te juzgas. Al no querer sentir o peor aún sentir que no tengo derecho, me juzgo. Pero eso un enfermo no lo sabe. Todos saben que no se le puede enseñar a nadar a alguien que se está ahogando. Esto es lo mismo. Por eso es que nadie puede ayudarte, si no pides ayuda. Tienes que estar abierto a reconocer que tienes un problema. Los psicólogos también dicen esto. Para sanar un problema primero hay que abrir la olla y ver los problemas antes de sacarlos uno a uno y analizarlos. Pero el proceso de "abrir la olla" y mirar dentro es también un proceso doloroso. Y le tememos tanto al dolor. Cuando la única forma de crecer es a punta de golpes y dolores. Dolores de crecimiento decía una amiga. Dolor se define como: "Sensación molesta y desagradable que se siente en una parte del cuerpo a causa de una herida o enfermedad". Dolor sentimos casi siempre. Cuando sentimos rabia, nos duele el estómago o la cabeza. Cuando sentimos miedo, la boca del estómago, cuando sentimos una profunda tristeza podemos llegar a creer que tenemos un preinfarto. El cuerpo somatiza y es nuestro canal de expiación de nuestras emociones. Podemos taparlas y esconderlas, pero por alguna parte se canalizan.
Con el tiempo, se aprende a analizarse sin juzgar.
Aprendí a preguntarme a mi misma y escucharme.
Darme el tiempo de escuchar a mi cuerpo, lo que quiere decirme.
He aprendido a SENTIR. A reír como loca, a sentir tristeza, a darme la oportunidad de sentir porque yo lo merezco.
Merezco quererme porque estaré aquí conmigo hasta el último día de esta vida. Y hay muchas cosas que hacer y ver y lugares donde ir, por lo tanto necesito este cuerpo para muchas cosas. Y lo necesito sano.
1 comentario:
Paulina... que te puedo decir, creo que das en el clavo, o más bien en el "alma" del problema. Admiro tu valentía, claridad y esfuerzo de crecer como persona. Me quedo corta con lo que digo, por que mas bien este texto me dejó sintiendo... un beso. Vivi
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